CÁNTICOS Y VOCES DE LAS AVES DE LA LLANURA, LAS SIERRAS Y LOS HUMEDALES MANCHEGOS

PITO REAL (Picus viridis)

Resulta muy común ir paseando o caminando por cualquier rincón de la extensa Llanura Manchega y, en algún momento dado, escuchar desde más o menos cierta cercanía el relincho, algo atípico, de un caballo que previamente no hemos visto. Volvemos a mirar una y otra vez hacia todas las direcciones y seguimos sin verlo. Lo que sí vemos es algún árbol solitario o pequeña alameda cercanos. Una sospecha nos invade y nos dirigimos allí, observando que el tronco tiene uno o más agujeros casi perfectamente redondos o ligeramente ovalados. Es entonces cuando caemos en la cuenta de que no había por nuestra zona de tránsito ningún caballo ni otro tipo de équido, sino que el que ha “relinchado” ha sido el pito real, o sea, el “pájaro carpintero” que habita y transita dentro de la Llanura Manchega, siempre ligado a algún árbol o alameda, que es donde construye su nido taladrando en la madera de los troncos. Y justo cuando acabamos de cercionarnos de ello, vemos como muy rápidamente uno de estos pájaros carpinteros sale de uno de estos nidos y se aleja con su vuelo típico, marcando a baja altura con su típica silueta y su llamativo color verdoso una línea ondulante de “sube y baja” a la vez que de nuevo emite ese característico “relincho”, de ahí que en la zona también se le conozca popularmente con el nombre de “caballito”.

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GAVIOTA REIDORA (Larus ridibundus)

De forma muy generalizada se asocia a las gaviotas exclusivamente a ámbitos litorales y costeros, creyendo que estos son sus únicos hábitats. Sin embargo, las gaviotas también se asocian a humedales interiores y de tierra adentro, no siendo el conjunto de masas de agua que conforman “La Mancha Húmeda” una excepción. Así, buena parte de los humedales manchegos, entre ellos las Tablas de Daimiel y Villarrubia de los Ojos del Guadiana, son el hábitat y la zona nidificación de dos especies de gaviotas especialmente adaptadas a estos humedales de interior, como son la gaviota reidora y la gaviota sombría, así como otras especies muy emparentadas y también habituales y frecuentes en los litorales marinos, caso de los fumareles -el común y el cariblanco- y, en menor medida, los charranes y las pagazascomún y piconegra, respectivamente-. De todos ellas, quizás la más común y habitual sea la gaviota reidora, que en época de cría nidifica en grandes colonias, momento en el cual se hace más pronunciada su observación y es más fácil su identificación, ya que en la época de reproducción se le genera en el rostro una gran y muy llamativa mancha marrón en forma de “careta” –que le desaparece el resto del año-, aspecto por la que es muy sencilla reconocerla, junto al de su también inconfundible voz y cántico, una especie de continua carcajada que es la que explica el porqué de su nombre común: gaviota “reidora”.

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ALCAUDÓN COMÚN (Lanius senator) y ALCAUDÓN MERIDIONAL (Lanius meridionalis)

Se trata de dos pequeños grandes depredadores muy presentes en los Montes de Toledo y, por extensión, en la Sierra de Villarrubia, aunque también son muy frecuentes en otros ámbitos próximos, como la Llanura Manchega, donde tienen especial preferencia por anidar en viejos y abandonados olivos. Similares, sólo que uno presenta en la parte superior de su cabeza una llamativa “boina” gris-azulada  –el  meridional- y el otro rojiza –el común-, en apariencia parecen dos bonitos e inofensivos parajitos, pero realmente se trata de dos letales y sanguinarios depredadores alados de pequeño tamaño para ratones, aves pequeñas y grandes insectos, siendo conocidos en la zona, tanto una como otra especie, como “el empalador”. Lo de “el empalador” viene por la costumbre de ambas especies de clavar a sus presas en pinchos naturales o artificiales, bien para, una vez muertos, descuartizarlas mejor a la hora de comérselas, bien para almacenarlas a modo de despensa. Y lo que también llama poderosamente la atención en ambos alcaudones es la táctica que utilizan para dar caza a las pequeñas aves de las que se alimentan, a las que atraen imitando sus cánticos desde un posadero visible -alguna rama elevada, sobre un arbusto, lo alto de una alambrada…-, de manera que, engañadas, se terminan situando muy cerca, momento que aprovechan para lanzar su fatal ataque. El que se reproduce aquí es el cántico y las voces del alcaudón meridional, el más característico y llamativo de estas dos especies. El alcaudón común inverna en África y viene a Europa a reproducirse en primavera-verano, a diferencia del alcaudón meridional, que está aquí durante todo el año.

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