Los humedales son uno de los ecosistemas más ricos y productivos a nivel planetario. Pocos ecosistemas como los humedales generan tanta cantidad y tanta variedad de formas de vida, entre ellos las selvas ecuatoriales.

Además, los humedales generan un enorme beneficio tanto para la vida en el planeta como para el ser humano. Así, por ejemplo, además de la enorme biodiversidad que en su seno o entorno a ellos se desarrolla, es tal la cantidad de materia vegetal que en ellos se genera que, también como en el caso de las selvas ecuatoriales, estos actúan como verdaderos pulmones para la Tierra.

De igual forma, de siempre el hombre se ha visto atraído por los humedales porque en ellos ha encontrado lo51 necesario para vivir. A parte de agua para beber o para abastecer a sus ganados, estos le han proporcionado alimento a modo de pesca, caza o especies vegetales comestibles.

También, entorno a las zonas húmedas se disponen terrenos muy fértiles en los que poder desarrollar cultivos muy productivos. Además, multitud de especies vegetales que crecen en estos espacios generan sustancias medicinales con las que se combaten dolencias y enfermedades. Y otras muchas plantas asociadas a los humedales proporcionan elementos que han ayudado al hombre a construir y levantar refugios y viviendas.

Pero, a su vez, los humedales se muestran como uno de los ecosistemas más débiles y frágiles a nivel planetario, ya que dependen de un recurso muy limitado y escaso como es el agua, y si esta escasea o falta, estos rápida y fácilmente tienden a desaparecer. Así, sobre todo en las zonas más desarrolladas del planeta, debido a la gran demanda de agua que se hace, tanto para consumo humano, como para usos agrarios, usos industriales e incluso para ocio, muchos humedales están en grave riesgo de desaparecer, si no ha ocurrido ya.

Pero no sólo eso: sobre todo, también en las zonas más desarrolladas e industrializadas, el agua también está afectada por el fenómeno de la contaminación, conllevando la degradación de los ecosistemas acuáticos dependientes de ella.

Dentro de lo que es Europa occidental, va a ser precisamente dentro de la Península Ibérica donde se van a localizar algunas de las zonas húmedas y conjuntos de humedales más importantes de esta zona del Viejo Continente.

Así, en la Península Ibérica destacan por encima de todos cuatro grandes zonas húmedas o conjuntos de humedales. Uno de ellos sería el Delta del Ebro. Otro, las marismas del Guadalquivir, que dan lugar al Parque Nacional de Doñana. Otra gran zona húmeda a escala peninsular lo conformaría el variopinto conjunto de humedales del litoral valenciano, de entre los que, entre otros muchos, sobresale la Albufera de Valencia. Y finalmente, dentro de la Península Ibérica se da un cuarto y último gran conjunto de humedales, que es lo que se conoce como “La Mancha Húmeda”, que fue declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1980.

Existe la idea generalizada de que La Mancha es una región muy seca y muy árida. Tal afirmación es cierta, pero50 paradójicamente, esta área tan seca y tan árida engloba a su vez uno de los conjuntos de humedales más importantes del continente europeo.

A su vez, La Mancha Húmeda no sólo destaca por estar formada por una gran cantidad de humedales, algunos de ellos de notable entidad, sino también por su gran variedad, mostrando tipologías verdaderamente singulares escala mundial.

La Mancha Húmeda es posible gracias a que debajo de donde se ubica se dan una serie de acuíferos. Un acuífero es una capa del subsuelo que es capaz de almacenar agua, que incluso puede estar en movimiento en su interior.

Dentro de esta área destacan por encima de todos dos enormes acuíferos. Por un lado el Acuífero del Campo de Montiel, llamado técnica y administrativamente Acuífero 24 ó Unidad Hidrogeológica 04.04, al que se asocian las Lagunas de Ruidera. Y por otro, el Acuífero de la Llanura Manchega Occidental, en este caso denominado también técnica y administrativamente Acuífero 23 ó Unidad Hidrogeológica 04.06, al que se ligan en este caso los Ojos del Guadiana y las Tablas de Daimiel y Villarrubia.

49Ambos acuíferos, que se alimentan fundamentalmente con el agua de lluvia que se infiltra en el terreno, se encontraban hasta hace unas pocas décadas totalmente colmatados de agua, y la sobrante, la que ya no podían retener, afloraba al exterior formando o ayudando a formar buena parte de los humedales manchegos.

Básicamente, dentro de La Mancha Húmeda se pueden distinguir hasta cuatro tipos de humedales: las conocidas como Lagunas Manchegas, lagunas fundamentalmente de naturaleza endorreica muchas de ellas salinas e hipersalinas; amplios encharcamientos asociados al lento discurrir de los ríos que atraviesan la Llanura Manchega llamados popularmente “tablas” y “tablazos”; un río represado de forma natural en muchos de sus tramos a partir de un peculiar fenómeno natural que da lugar a lo que hoy conocemos como Lagunas de Ruidera; y una serie de lagunas conocidas como maares cuya génesis se encuentra ligada a la antigua actividad volcánica del Campo de Calatrava.

Lagunas Manchegas

En su conjunto engloban multitud de lo que viene a llamarse como “lagunas esteparias”, encharcamientos por lo general de pequeño y mediano tamaño y muy poca profundidad, respondiendo a orígenes muy diversos, aunque el común divisor de su existencia es el ubicarse en leves depresiones del terreno en plena Llanura Manchega, donde, bien se acumula el agua de escorrentía que circula por el terreno procedente de las lluvias, bien aflora al exterior el agua de los acuíferos subterráneos, o ambas cosas a la vez.

En todo caso, sobre todo por el primer motivo, muchas de estas lagunas acusan una importante estacionalidad, ya que al depender muy directamente de la pluviosidad anual, no siempre durante todo el año tienen agua, ni todos los años si se dan ciclos interanuales secos, permaneciendo durante parte del año o incluso varios años  completamente sin agua.

A eso se le une el que muchas de ellas presentan una importante salinidad, ya que los terrenos que las circundan48 contienen una buena concentración de sales, que sobre todo con la escorrentía de lluvia termina por acumularse en las depresiones o cubetos donde se forman estas lagunas. Tal es así, que algunas de estas lagunas presentan aguas tan salinas como la del mar, o incluso más.

Por ello, esa doble dualidad, marcada estacionalidad e importante salinidad, hacen que estas lagunas sean desde el punto de vista científico y biológico muy interesantes, en cuanto a lo que al origen de la vida y formas de vida extrema se refiere, ya que algunas de ellas, debido a esos dos condicionantes tan influyentes, sólo permiten formas de vida muy limitadas, como algún tipo de bacterias o de algas muy concretas y muy especializadas, o incluso ningún tipo de vida.

Sobre todo estas lagunas se sitúan en la parte central de La Mancha, siendo algunas de las más destacadas las de Lillo (Laguna de El Longar, Laguna del Altillo Chica, Laguna del Altillo Grande Laguna de la Albardiosa), Villacañas (Laguna Larga, Laguna de Tirez y Laguna de Peñahueca), Quero (Laguna de los Carros y Laguna del Taray), Miguel Esteban (Los Charcones), Villafranca de los Caballeros (Laguna Grande, Laguna Chica y Laguna de la Sal), Alcázar de San Juan (Laguna del Camino de Villafranca, Laguna de la Veguilla, Laguna de las Yeguas y Laguna de Cerro Mesado), Campo de Criptana (Laguna de Salicor) y Pedro Muñoz (Laguna del Pueblo, Laguna del Retamar y Laguna de Navalafuente). Fuera de esa zona nuclear podemos encontrar otras más alejadas, como las del complejo lagunar de Daimiel –no confundir con el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel y Villarrubia-, formado por las lagunas de Navaseca, El Escoplillo, La Albuera y La Nava.

Fuera de lo que es La Mancha Húmeda, similares lagunas salinas e hipersalinas y sujetas a tan marcado estiaje sólo se dan en las llanuras del Centro de Europa, como en Hungría, y las estepas asiáticas.

Tablas y tablazos de La Mancha

Otro tipo característico de humedal que se da en La Mancha Húmeda es lo que se conoce popularmente en la zona como “tablas” o “tablazos” y que los expertos y científicos llaman con el nombre técnico de “llanuras de inundación”.

Están formadas por los principales ríos que atraviesan la Llanura Manchega, que son los ríos Guadiana, Gigüela y47 Záncara y sus más importantes afluentes, sobre todo los ríos Azuer, Riánsares, Córcoles y Amarguillo. A excepción del Guadiana, que se origina dentro de esta llanura,  el resto nacen en los sistemas montañosos y otras regiones geográficas de mayor altitud que rodean la Llanura ManchegaMontes de Toledo, Serranía de Cuenca y Campo de Montiel, fundamentalmente-, a partir de los cuales vierten a ésta para iniciar su discurrir hacia el oeste buscando el Atlántico.

Al ser un territorio tan extremadamente llano y horizontal, levemente inclinado hacia poniente, estos ríos que circulan por aquí lo hacen de manera muy lenta y con muy poca fuerza, de tal manera que apenas han excavado un cauce convencional en su discurrir, mostrándose por el contrario dichos cauces como atípicos, siendo de muy poca profundidad y muy anchos, pudiendo alcanzar en algunos tramos hasta 1 y 2 kilómetros de anchura.

Por ello, por donde circulan se generan parajes de naturaleza palustre, asimilándose a una especie de delta interior, siendo un tipo de humedal único a nivel peninsular y muy limitado a nivel europeo y mundial. Sólo son similares en algunos de sus tramos los ríos Spree y Shannon, en Alemania e Irlanda respectivamente, la confluencia de los ríos asiáticos Tigris y Eúfratres en Irak –antigua Mesopotamia- y, en África, el delta interior del río Okavango, entre las actuales naciones de Namibia y Botsuana.

Hasta hace tan sólo unas pocas décadas, dentro de La Mancha Húmeda se daban unas 30.000 hectáreas de tablas y tablazos asociadas a los ríos manchegos, pero un proyecto de desecación ejecutado durante parte de la década de los sesenta e inicio de los setenta redujo este tipo de humedal tan singular a poco menos de 2.000 ha, que se circunscriben a lo que actualmente es el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel y Villarrubia, creado en 1973 precisamente para salvaguardar al menos una mínima representación de este tipo de humedal tan peculiar.

Al igual que muchas de las lagunas que forman La Mancha Húmeda, los tablazos que formaban los ríos manchegos 46eran de agua con cierto contenido salínico, pues al atravesar la Llanura Manchega sus aguas se veían afectadas por la salinidad que se da en algunas zonas de ésta y donde se forman ese tipo de lagunas salobres características de este territorio.

Caso distinto eran las aguas del Guadiana, que al surgir del agua sobrante de un gran acuífero que es alimentado fundamentalmente por agua de lluvia, formaba unos tablazos de agua dulce que explican la singularidad de las Tablas de Daimiel y Villarrubia al unirse con las salobres del Gigüela.

Lagunas de Ruidera

Un tercer tipo de humedal que forma parte de La Mancha Húmeda es el representado por las Lagunas de Ruidera. Éstas en realidad no se sitúan dentro de la Llanura Manchega, sino en una comarca geográfica colindante a ésta: el Campo de Montiel, ubicado a caballo entre el sureste de la provincia de Ciudad Real y el suroeste de la de Albacete.

No se trata verdaderamente de lagunas, sino de un río, desde siempre considerado el Guadiana y que alimentaba la leyenda de la desaparición y aparición legendaria del citado río al desaparecer por infiltración en la Llanura Manchega, que es donde va a parar.

Pero en la actualidad los científicos lo han diferenciado del verdadero Guadiana, que sería el que nace en los Ojos del45 Guadiana, también plena Llanura Manchega, pero sin una relación tan directa con el que discurre por el Campo de Montiel, no tratándose por tanto de un mismo río que como decía la leyenda presentaba un tramo subterráneo.

El que circula por el Campo de Montiel hacia la Llanura Manchega formando las Lagunas de Ruidera es en realidad el río Pinilla, que, surgido igualmente a partir de manantiales por los que rebosa el agua en este otro caso también sobrante del gran acuífero allí existente, lo hace adoptando un tipo de fisonomía o formación hidrogeológica también muy peculiar y casi única en el mundo, pues sólo algo idéntico encontraremos en Plitvice, Croacia.

Así, lo que ha ocurrido con este río es que, en su discurrir durante miles de años por los terrenos calizos de la era jurásica del Campo de Montiel, ha ido disolviendo los materiales y rocas calizas que ha encontrado a su paso, dando lugar a un agua carbonatada. Y a partir de un complejo fenómeno físico-químico, las partículas carbonatadas de esas aguas se han ido acumulando en determinados puntos de su tramo, experimentando una especie de solidificación pseudopétrea que ha levantado una serie de represas naturales, denominadas barreras tobáceas o travertínicas.

44Esas barreras tobáceas o travertínicas van cortando paulatinamente el curso del río, dando lugar entonces esa especie de lagunas, escalonadas por el desnivel del terreno, que cuando se llenan por completo en los años y períodos más húmedos y lluviosos, las saltan dando lugar a un vistosísimo y espectacular paisaje de cascadas que permite la circulación continua e íntegra de este curso fluvial, que se estanca por el contrario con esos represamientos en los años más secos. En total son quince las “lagunas -o remansos- fluviales”que se forman a partir de ese sistema de barreras tobáceas o travertínicas, siendo éstas, desde aguas arriba a aguas abajo, las lagunas Blanca, Conceja, TomillaTinajade San Pedro, Redondilla, Lengua, SalvadoraSanto Morcillo, BatanaColgada, del Rey, Cueva Morenilla, Coladilla y Cenagosa.

Todo ello se da en un entorno muy naturalizado dentro del Campo de Montiel, donde se da uno de los mayores sabinares del sur del continente europeo.

Las Lagunas de Ruidera son Parque Natural desde 1979, con algo más de 2.000 hectáreas inundables, que se reparten entre los municipios de Ruidera (Ciudad Real) y Ossa de Montiel (Albacete).

Desde finales de la década de los años cincuenta el agua que viene formando las Lagunas de Ruidera queda represada, aguas abajo de éstas, por la presa-embalse de Peñarroya, antes de llegar a la zona donde se infiltraba ya dentro de la Llanura Manchega en el término del municipio de Argamasilla de Alba.

43De esta presa arranca un sistema de canales para irrigar sobre todo los cultivos de la zona de Argamasilla y Tomelloso, lo cual contribuye no obstante a la recarga del Acuífero de la Llanura Manchega Occidental.

Además, el canal principal que arranca de la presa conecta directamente con la zona donde se unen los ríos Gigüela y Záncara, conocida como la “Junta de los Ríos” y en la que se formaban unos de los tablazos manchegos más importantes, lo cual permite en última instancia una muy importante aportación hídrica al Parque Nacional de las Tablas de Daimiel y Villarrubia, a través del Gigüela, en los años y ciclos muy húmedos al experimentar un muy importante desembalse de agua ese embalse-presa de Peñarroya rebosantes.

Maares o Lagunas Volcánicas del Campo de Calatrava

Finalmente, un cuarto y último tipo de humedal que se encuadra dentro del conjunto de zonas húmedas que conforman La Mancha Húmeda lo representa un destacado número de lagunas asociadas a los antiguos episodios volcánicos registrados en el Campo de Calatrava, otra comarca geográfica inmediata a la gran Llanura Manchega y con la que se fusiona en su zona de contacto.

Concretamente, la génesis de estas lagunas vino al entrar en contacto la lava ascendente por esta zona de la corteza terrestre, especialmente delgada en este ámbito, con acuíferos locales, dando lugar a volcanes de tipo hidromagmático, con unas muy violentísimas explosiones cuyo resultado fue el generar enormes oquedades y cráteres en el terreno cuarcítico de la zona afectada, en las cuales, con el paso del tiempo, se han ido formando este tipo de lagunas también estacionales conocidas como maares, no sólo de gran valor e interés geológico, sino también ecológico.

De entre todas las lagunas volcánicas o maares presentes en el Campo de Calatrava destacan por su tamaño, belleza y biodiversidad las de Valverde, Cervera, La Alberquilla, Caracuel o MalagónNava Chica, Nava de Enmedio y Nava Grande, en este último caso-.

Problemática y situación actual de La Mancha Húmeda

En las últimas décadas La Mancha Húmeda ha sufrido una muy seria degradación a partir de dos grandes42 agresiones orquestadas por el ser humano durante la segunda mitad del siglo XX que han estado a punto de hacer desaparecer a buena parte de sus humedales, y en algún caso, algunos han desaparecido casi de forma irremediable, siendo en su conjunto una de las mayores catástrofes ecológicas de la historia del continente europeo.

La primera agresión vino a partir de un plan de desecación que perseguía eliminar buena parte de los humedales manchegos con fines económicos, para ganar tierras para el cultivo. Sobre todo se centró en desecar las llanuras de inundación que formaban los ríos manchegos, consideradas en su momento muy potencialmente fértiles para la agricultura.

Así, durante parte de los años sesenta e inicio de los setenta estos ríos fueron canalizados sistemáticamente, suponiendo su total desaparición con la tipología de tablas y tablazos, excepto las Tablas de Daimiel y Villarrubia, declaradas Parque Nacional en 1973 para garantizar su salvación y existencia.

A continuación, casi de forma inmediata en el tiempo, a partir de los años setenta, vino la segunda gran agresión, con la introducción en la zona un nuevo modelo agrario, en el que se pasó de una agricultura tradicional de secano que reportaba bajos rendimientos, a una agricultura moderna mucho más productivista basada en un regadío intensivo, aprovechando las abundantes aguas subterráneas, hasta entonces apenas explotadas, de los acuíferos que a su vez sostenían La Mancha Húmeda.

El resultado final sería la sobreexplotación de estos acuíferos y, consecuentemente, la casi total desaparición de buena parte de los humedales que habían conseguido sobrevivir a los anteriores trabajos de desecación, situación que encontraría su peor momento a mediados de los años noventa.

Con el tiempo se han ido tomando medidas para subsanar esta desastrosa y catastrófica crisis medioambiental, que, al menos, han logrado estabilizar esa situación y que no vaya a más, lográndose incluso algún tipo de mejoría que invita a una esperanzadora recuperación de cara al futuro.

No obstante, la salud de los humedales manchegos depende directamente de esos acuíferos subterráneos, y mientras estos no estén plenamente recuperados, como todavía ocurre en la actualidad, su situación seguirá siendo límite e incierta.

41En todo caso, lo que queda hoy en día de La Mancha Húmeda sigue teniendo un inmenso valor medioambiental y ecológico, ya que estos humedales tan diversos actúan como verdaderos oasis y vergeles de vida en el contexto de la árida y seca Llanura Manchega, siendo aún todavía uno de los reservorios para la flora y fauna y avifauna acuáticas más importantes de Europa occidental.

De ahí el que en su conjunto ostenten títulos del máximo reconocimiento internacional desde el punto de vista científico y de la conservación, como Reserva de la Biosfera, Zona Ramsar, área ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves, dentro de la Unión Europea) o zona LIC (Lugar de Interés Comunitario, también a nivel europeo).